Ser original (lo dijo Gaudí) consiste en “volver al origen”. Este genio que encontró su fuente de inspiración en las formas vivas (vegetales o animales) te hace retroceder a la infancia, a situaciones oníricas donde el color y la fantasía hace que nos sintamos personajes de un maravilloso cuento.
La vida es una, hay que vivirla, y ser Feliz. Ése es el único objetivo y traspasa las barreras del tiempo y del espacio. Aunque no lleguemos a conocer más que sus ligeros centelleos de luciérnaga… no habremos sido del todo gusanos (austeros en lo que a vida se refiere).
¿Cómo comprometerse desde la vivencia con un ideal de felicidad sin que te resquebrajen? ¿Cómo ser coherente sin que te consideren loco? Como decía Sartre: según actúo, así me comprometo, y proyecto sobre los demás lo que creo debe ser el camino de esa nada indefinida que somos todos... al comprometerme me posiciono, tomo partido e intento actuar con coherencia... ¿Habrá merecido la pena? ¿Cómo vivir en este mundo donde la moderación en el discurso y la falta de arrojo se meten por debajo de las puertas, mojándolo todo? ¿Cómo dejar el camino alquitranado y a la vez salir a las aceras, enfrentarse con la moribunda marea de gente muerta que simplemente va por ellas? ¡La osadía de Ser Feliz y buscarlo de verdad!


