viernes, 22 de septiembre de 2017

Calabacitis


En un siglo ventiuno caracterizado por el consumismo, en el que ya incluso la mayor parte de los pueblos aborígenes en lugar de seguir creando compran bienes fabricados y miran muy poco por la naturaleza, en el que todo está hecho de plástico y de una forma bastante amoral, quise proponer una solución con mi arte. Decidí crear un virus bueno, el de la Calabacitis, que nos hiciera olvidar los malos hábitos y nos comunicase directamente con la naturaleza y el color. Nacieron unos bichitos hechos con unas calabazas que mi abuelo cultivó en su huerta (en los cuentos han sido siempre el origen de la magia, la materia prima): Lunini, Delfo, Urso, Manatito, Parolo, Fili, Quino, Quelo, Croco y Trompo. Eran un pequeño grito en contra de la degradación del ser humano que nos invitarían a conservar los arroyos, ríos, pantanos y marismas en su estado original (decían que debían ser tratados como seres sagrados), nos enseñarían el camino hacia la felicidad, nos harían olvidar los malos hábitos (nuestros principios consumistas) y nos darían color.

2 comentarios:

  1. Espero que nos acompañen y su compañia nos inspire en la reconstrucción de nuestro mundo geométrico.

    un saludo

    JJ

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  2. Querido JJ:

    Como puedes ver en nuestra entrada del Martes 26 de Setiembre del 2017, Manatito ha decidido convertirse en tu cómplice para convertir en realidad tu deseo. El primer comentario, de la primera persona contagiada de Calabacitis merecía tener una fuerza tan extraordinaria como para que Manatito empezara a cumplirlo. Y me ha dicho un secreto, se las apañará para convencer a todos para que se apunten a esta tarea de reconstruir también el mundo geométrico. Porque para entender el mundo hay que empezar por dibujarlo. Y así ¡podremos transformarlo!

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